Con el
siglo XX llega el desastre para los perros de presa en España. El mestizaje con otras
razas como el bóxer y el mastin llevó a que el alano español se considerara totalmente
extinguido. (Igual paso con el Presa
Canario).
Sin embargo, eso no es del
todo cierto. Se han mantenido perros de presa en Cantabria, en el extremo occidental de
Vizcaya (Valle de Carranza), y en el lindante Valle de Llera (Burgos). Se trata de perros
de manejo de ganado vacuno.
A partir de 1980 un grupo
de cinólogos se propuso la recuperación de la raza. Tras peinar España en busca de
ejemplares útiles, crean una base de crianza que pronto dio óptimos frutos. Hoy podemos
afirmar que gracias a su trabajo el alano español es una realidad.
Se ha conseguido
homogeneidad en el tipo y en el temperamento, condiciones indispensables para afirmar que
una raza está consolidada.